martes, 7 de febrero de 2012

Dicen que la muerte


“No es un trabajo fácil éste, te digo. Ni tiempo me da de descansar, a veces siento que los pies me matan, me duele la espalda y las manos me arden. Ni bien termino de hacer un trabajo cuando ya me están llamando para hacer otro y luego otro”.

“¿Y tú a qué te dedicas? Bueno, realmente no me interesa. Sinceramente lo mío es agradable, bien pesado, pero me parece agradable. Aunque si hay momentos en que quisiera que alguien más lo hiciera”.

“Entenderás que siempre tengo frío, por la naturaleza de esto. Y aunque la oscuridad me gusta, hay veces en que quisiera que fuera de otra manera. ¡Pero qué caray!”.

“Déjame decirte que he andado por todo el mundo, ya te digo que siempre me traen del tingo al tango. Pero es impresionante la de cosas que uno aprende al toparse con tanta y tanta gente. Y la de gente que me ha tocado ver, imagínate”.

“Esos ojitos absortos como de borreguito que tienes, no es la primera vez que los veo, figúrate. No te ofendas, pero por mis manos han pasado bellezas más despampanantes que la tuya, aunque también me ha tocado cada adefesio que pa’ qué te cuento. ¡Vamos, ríete al menos!”.

“La gente va por ahí como robots, apurados y hasta bufando, tanto que no se detienen un segundo a mirar el cielo, las nubes, las estrellas. Eso es siempre. También hay muchos que salen de casa, despidiéndose con el ceño fruncido, sin darle un beso a sus hijos o un abrazo a sus padres. Sabes algo, una vez alguien me dijo que hay que abrazar y querer a las personas cuando la carne aún está caliente, las flores no sirven de nada en una tumba. Y es bien cierto, ya lo verás”.

“Es sorprendente ver cómo la gente se ha vuelto insensible. En verdad, hace tanto que no veo una sonrisa sincera, como esa que las madres prodigan a sus hijos, recién han salido de sus entrañas. Al contrario, más y más común se hace escuchar gritos y ofensas”.

“Te digo, la gente cada vez está peor. ¿Has visto a esos que amasan grandes fortunas haciendo tranzas, matando, vendiendo drogas? Construyen grandes imperios, viven vidas muy alocadas para tratar de disfrutar, pero no lo hacen. Se rodean de gente que hace lo que quieren porque les teme, pero que esperan el más mínimo descuido para ponerles en su madre y quedarse con todo. Un asqueroso círculo vicioso. ¿Y qué se llevan? ¡Nada! Todos chillan igual al final”.

“Hay que ver lo que la gente le hace a su mundo, creen que el agua es eterna, tiran los árboles para hacer edificios suntuosos, matan animales solo por diversión. ¡La Tierra también se queja! No vaya siendo cierto lo que decían los mayas y eso me va a dar mucha risa”.
“¡Pero soy yo el malo!”

“Un día un cliente me preguntaba por qué hago lo que hago. Simplemente así debe ser, no hay ninguna razón más lógica, no hay otra cosa que sepa yo hacer. Además piensa, ¿quién querrá hacer mi trabajo? Hay un buen de gente por ahí que quiere jugar a hacer lo que yo hago, no lo hacen como debe ser y nada más me hacen trabajar más y al fin, después de todo todos pasan por aquí”.

“¡Pero quita ya esa cara! Mira que tanta atención no le pongo a todos. En días como hoy me siento cansado, quisiera que alguien más se encargara de esto, pero como ya te dije, nadie más lo hará”.

“¿Por qué tengo que morir? Me decía una viejita, ya bien vivida te digo. No supe qué contestar. Se que a nadie le gusta, que todos quisieran un día más, pero es como tiene que ser, sino ¡imagínate cuánto hijo de puta andaría ahí por el mundo haciendo chingaderas!”

“Se que hay gente buena como tú, que bien podría seguir. Pero yo no lo decido. Esta esfera negra que ves en mi mano izquierda me señala a dónde, y yo solo voy. A pesar de estar bajo el agua se que lloras, puedo sentir la sal de tus lágrimas, créeme que me conmueves, pero no puedo hacer más. Hasta las expertas nadadoras jóvenes como tú, se van”.

“La gente escribe canciones, hace poemas, se ríen, se burlan. Algunos también me hacen reír a mi. Muchos reclaman, pocos son los que lo aceptan con tranquilidad, con respeto. Jamás me he sentido bienvenido”.

“Todos ponen esa cara, esa misma que tienes tú, cuando me ven llegar. Si me ven, todos. No me acerqué tanto a ti, porque quería platicar un poquito antes de irnos, quejarme, aunque de nada sirva, aunque en verdad no quiero dejar de hacer lo que hago. Descansar tal vez, porque las almas pesan como no tienes una idea”.

“Parece mucho el tiempo que hemos platicado, pero es apenas un suspiro, hace un instante tu corazón se detuvo. No me preguntes cómo ni por qué, porque no lo hice yo, yo solo te cargo y te llevo al otro lado del velo”.

“¿No te digo? La esfera otra vez. ¡Anda guapa, tómate de mi mano porque ya nos vamos! Te digo que el trabajo no termina, tal vez pronto termine, pero por lo pronto a seguir. ¡Anda!”

No hay comentarios:

Publicar un comentario